Del tiempo que
se le dedica
a la tierra.
Moramay nació en las faldas de los Andes, en una finca donde el café no es un cultivo — es una vocación heredada, cultivada con las manos y con los años.


Moramay era
su nombre.
Antes de ser un café, Moramay fue una mujer, una historia y una parte fundamental de nuestra familia.
Su nombre hoy acompaña cada grano que elegimos, cada proceso que cuidamos y cada taza que compartimos. No como una forma de dejar el pasado atrás, sino como una manera de mantener viva su memoria a través de algo que nace de la tierra y llega a otras personas.
Moramay Café nace desde ese recuerdo.
Y encuentra en el café una forma de continuar contando historias: la de quienes cultivan, la de quienes transforman y la de quienes se sientan a disfrutar una taza.
Por eso, cuando dices Moramay, no estás solamente diciendo el nombre de un café.
Estás pronunciando el nombre de una mujer que sigue haciendo parte de nuestra historia.
José Vidal
Galeano
Velásquez
Agricultor de tercera generación, José Vidal decidió no solo cultivar café sino entenderlo en profundidad. Estudió fermentación, experimentó con procesos y transformó la Finca Guatavita en un laboratorio de excelencia en las montañas de Pueblorrico.
Cada lote de Moramay lleva su nombre porque lleva su tiempo, su criterio y su historia. No hay intermediarios entre su trabajo y tu taza.


Guatavita,
la fuente.
A 1.900 metros sobre el nivel del mar, rodeada de niebla y biodiversidad, la Finca Guatavita es donde comienza todo. El suelo volcánico, las noches frías y la dedicación de su agricultor crean las condiciones para un café de carácter único e inconfundible.
Tres principios,
un solo café.
Terroir
El suelo, la altitud y el microclima de Pueblorrico imprimen en cada grano un carácter que no puede imitarse. El origen es el primer ingrediente — y el más importante.
Proceso
La fermentación no es una técnica, es un acto de paciencia. Cada lote se trabaja a mano, con atención al tiempo que cada perfil exige. No hay atajos en Moramay.
Propósito
Moramay existe para conectar el campo con la taza, sin intermediarios, con nombre propio y precio justo. Cada compra es una conversación directa con la tierra.
Donde la memoria florece
y el tiempo transforma.
El camino de
Moramay.
Las raíces
La familia Galeano comienza a cultivar café en las laderas de Pueblorrico. Una tradición que pasa de padres a hijos en las montañas de Antioquia.
El giro hacia la especialidad
José Vidal decide transformar el cultivo tradicional en café de especialidad. Estudia fermentación, perfila lotes y eleva la Finca Guatavita a otro nivel.
Nace Moramay
La marca toma forma con una visión clara: conectar el origen con la taza sin intermediarios. Raíz y Rubí se convierten en las primeras expresiones.
Del campo al mundo
Moramay lleva el café de Pueblorrico a toda Colombia y más allá, manteniendo intacto el compromiso con el origen, el proceso y el precio justo.
Café con nombre,
origen con propósito.
Existimos para demostrar que el mejor café nace cuando se respeta el tiempo de la tierra y el trabajo de quien la cultiva. Cada bolsa de Moramay es una invitación a conocer su origen exacto: una finca, un agricultor, un proceso.
Nuestra misión es construir un puente directo y justo entre Pueblorrico y tu taza — sin intermediarios que diluyan ni la historia ni el valor.
Sabes quién cultivó tu café, dónde y cómo. Cada lote lleva nombre propio.
Sin intermediarios. El valor regresa a quien hace posible el café.
Procesos artesanales y tiempos respetados, lote por lote, taza por taza.
Las manos detrás
de cada taza.

Jennifer Londoño Ospina
Cinco años de especialización en café de origen la convierten en la brújula sensorial de Moramay. Su conocimiento del proceso y su pasión por los perfiles de taza definen cada decisión de calidad.

Jhonatan Galeano Isaza
Ingeniero mecatrónico que encontró en el café el espacio perfecto para su rigor técnico. Junto a Jennifer construyó Moramay y estandariza cada proceso para que la consistencia llegue a cada taza.

José Vidal Galeano Velásquez
Agricultor de tercera generación. Cuida cada planta de la Finca Guatavita y dirige los procesos de fermentación que definen el carácter único de cada lote de Moramay.
Lleva la finca a tu mesa.
Raíz y Rubí — dos expresiones de un mismo origen, listas para contarte su historia en cada taza.